cuando otras habrían dado la vida por tenerte.
La maté porque, aún haciéndome un favor,
te destrozó el corazón en pedazos
sin percatarse de lo que sufrías.
La maté porque la odiaba, porque
La maté porque la odiaba, porque
habiendo pasado el tiempo todavía se entrometía.
La maté porque ella a mi también me odiaba
y disfrutaba haciéndome creer que todavía la querías.
No hay comentarios:
Publicar un comentario